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| ID | Featherstar |

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| ID | Featherstar |

Mensaje por Featherstar el Jue Mayo 19, 2016 11:00 pm

Estrella Plumosa
Veintiséis Lunas
Líder
Datos Básicos
• Explicación del Nombre:

[Feather|Plumosa] --> En honor al temperamento suave que mostraba cuando era pequeña, por su esponjosa cola y además, ni bien nacer una pluma se le adhirió al pelaje, dándole un aspecto un tanto cómico y adorable.

[Star|Estrella] --> Por ser líder


• Nombres Anteriores: [Featherkit|Pequeña Pluma] // [Featherpaw|Zarpa Plumosa] // [Feathermist|Niebla Plumosa]

• Nombres a Continuación: ----

• Género: Femme ♀

• Relativos:

[Otterjump|Salto de Nutria] | ♂ | Padre biológico | Gato de pelaje amarronado oscuro con hocico y cola negras, morro blanco, ojos azulados | Clan del Río | NPC | Vivo.

[Robinheart|Corazón de Petirrojo] | ♀ | Madre adoptiva | Gata moteada de pelaje negro en el lomo y melado por debajo, posee una mancha anaranjada que cubre prácticamente toda su cruz. Su cuerpo está repleto de heridas y una de sus patas es inutilizable. Ojos ambarinos, uno ciego. | Clan del Río | NPC | Viva, mas tuvo que unirse a los Veteranos a temprana edad.

[Blueclaw | Garra Azulada] |♀| Madre biológica | Gata plateada y blanca moteada con patas, cola y rostro de tonalidad más oscura. Ojos  brillantes de color esmeralda | Clan de la Sombra | NPC | Desaparecida.

[Oakshadow|Sombra de Roble] | ♂ | Pareja de su madre biológica | Gran gato de frondoso pelaje anaranjado, casi rojizo y hocico blanco, contando con una única raya negra a lo largo de su cola. Ojos verdes | Clan de la Sombra | NPC | Vivo.

[Dawnstar|Estrella de Aurora] | ♀ | Media-hermana | Gata de frondoso pelaje blanco, con ojos color cian. | Clan del Trueno | Usser | Viva.

[Frozenhawk|Halcón Gélido] | ♂ | Hermano | Gato gris sólido con suaves marcas atigradas amarronadas en sus patas. Ojos celestes | Clan del Río | NPC | Vivo.

[Spottedove|Paloma Moteada] | ♀ | Media-hermana | Gata carey pálida, de tonalidades suaves negras, amarronadas y anaranjadas, con toques blancos en su rostro. Ojos ambarinos. | Clan del Río | NPC | Viva.

[Stormclaw|Garra Tormentosa] | ♀ | Media-hermana | Gata de pelaje plateado atigrado, con ojos celestes | Clan del Trueno | NPC | Fallecida.



• Datos Extra:

- Siente mucho rencor hacia los Dos Patas y a los Mininos Caseros.

- El peso de liderar el Clan cada vez está cerrando más su corazón, pero aún así añora poder sentirse libre, o al menos tener tiempo para ella misma.

- Su presa favorita es el salmón.

- Los cachorros son la única debilidad de ésta gata, ya que ve en ellos inocencia pura y sencilla; le recuerdan lo que una vez fue.

- Ésta es su voz: Jennifer Hale como la Comandante Shepard - https://www.youtube.com/watch?v=jRJ2wAwWl2U // https://www.youtube.com/watch?v=O2qGGVO4kxI
----
Fisico
Featherstar es una gata con marcados razgos de la raza conocida como bengalí: Largo y macizo, más grande que una hembra promedio, de huesos robustos y no delicados. Sus músculos, ocultos en parte por su pelaje, le dan un aspecto imponente. Sus patas traseras son ligeramente más largas que las delanteras, con almohadillas negras.
El pelaje denso, lustroso y extraordinariamente suave al tacto de esta gata es particular. En su gran mayoría presenta las características de ser medio, a excepción del pelaje que rodea su cuello, ancas y especialmente cola, siendo increiblemente frondoso en dichos lugares. El color del mismo varía entre melado arriba, diluyéndose hasta ser completamente blanco hacia abajo. Sus manchas amarronadas oscuras varían en visibilidad: apagadas en el estómago y lomo, mas tomando fuerza en la zona inferior y en su alargada cola. Tiene características tabby en el rostro, con la especial marca 'M', al igual que sus extremeidades, las cuales presentan rayas claramente marcadas.
Ancha y redondeada, su rostro tiene una anatomía delicada. La frente forma una curva my suave al stop, el cual se extiende hasta la parte superior de los ojos. Perfil ligeramente cóncavo. Nariz ancha y grande, con la trufa ligeramente hinchada, de color rosáceo. Hocico ancho, y con pómulos altos y pronunciados. Los bigotes blanquecinos son alargados. Sus orejas son de tamaño pequeño a mediano, de forma corta y ancha y con las puntas redondeadas. No hay que olvidarnos de los ojos grandes y ovalados de esta gata. Posee heterocromía, significando que los colores no son simétricos. El izquierdo es de color fuertemente esmeralda, cuando el derecho lo es de igual potencia, pero azulado.

Esta es una gata que ha nacido para la resistencia, poder y reacción, mas no para la velocidad. Pero no es una gata del Clan del Viento, por lo que le resulta irrelevante. Sus garras son afiladas mas no alargadas, por lo que le resulta complicado atravesar pelajes frondosos con ellas, de ahí que intente mantenerlas en forma todo el tiempo.
Personalidad
— Ay hermanita...Solías ser tan divertida cuando pequeña, siendo siempre el centro de atención y preocupada para que todo el mundo tenga una sonrisa en su hocico...¿Qué te ha pasado?
La gata melada suspira, observando a su hermano con desdén.
— De todo y lo sabes...El salmón que lo adornó fue convertirme en líder.

Featherstar es una gata fría, sumamente independiente y . No tendrá problemas en decir lo que piensa, aún si eso significa lastimar los sentimientos de alguien. Cuesta realmente saber lo que piensa. Es todo un misterio, y ella misma ha creado a lo largo de las lunas una manera de mostrar la personalidad que requiera la situación presente. La única manera en que llegue a mostrar algo positivo, será utilizando aquello que quedó enterrado desde su época de aprendiza: el sarcasmo y las bromas agradables. ¡Siéntete afortunado/a si llegas a ver este lado suyo! Significa que realmente eres especial para ella
Sabe que su cuerpo poderoso es capaz de muchas cosas, por lo que ha desarrollado orgullo de sus habilidades, lo que se ha extendido hasta su personalidad. No le interesan las excusas. Una vez que da una orden, le gusta ver que se cumpla en tiempo y forma. Es una femme segura de sí misma, inteligente, por lo que sabe lo que quiere. Y lo obtendrá por todos los medios posibles, con o sin uso de la fuerza. Por ahí no se da cuenta, pero a veces deja escapar su lado femenino latente y tratará de enredarte en dulces palabras. Mas no lo hace por deporte. He mencionado que si es agradable, es porque siente que debe expresarlo...¿O no?
Normalmente, es solitaria y silenciosa, prefiriendo la compañía del río, o en extremos, de los gatos más allegados a ella. Antes de actuar, la verás fijar sus ojos inexpresivos e intimidantes en los tuyos, y sabrás que te está analizando. Suele estar en el límite de la paciencia, prefiriendo cortar el tema de raíz antes de perder los estribos. Jamás confiará en alguien con el primer contacto. Ni el segundo. Ni el tercero.
Parecerá que las tiene todas para ser una gata cruel, pero Estrella Plumosa es una gata justa. No has de preocuparte si no te has salido del camino, manteníendote de su lado positivo. Incluso con sus actitudes, no suele ser una gata explosiva. "El mundo funcionaría mejor si todos nos calmáramos", suele repetir una y otra vez.
Secretamente, le gusta cuando puede pasar un tiempo tranquila con un gato o gata que sea de su agrado, pues siente finalmente que no es ella la que debe proteger, si no que se siente protegida por calor ajeno. Por ahí no lo dirá directamente, se trabaría con las palabras, pero es agradecida, y aprecia cada momento positivo.
Por último, hace honor a su título: luchará con garras, colmillo, voluntad, por todos los gatos de su Clan. Hará lo posible para mantenerlos a salvo, cueste lo que le cueste.

'Yo no siempre he sido así de odiosa...Quiero creer que podré sentir el calor del sol otra vez en mi corazón. Lo busco todos los días cuando voy de patrulla, o en las noches cuando me acuesto fuera de mi guarida, observando al Clan Estelar. Nunca nos abandonen, por favor'.
Historia
El viento se encontraba extrañamente calmo para ser la estación de Hoja Nueva, cuando la brisa solía brindar su calor a cada fibra del pelaje. La Luna brillaba incandescente. Los guerreros del Clan Estelar acompañaban el fulgor. Debajo del Manto Plateado, un gato se paseaba nervioso entre los árboles que se cernían sobre él, como si pretendieran cubrirlo y advertirle de las gélidas miradas de los felinos ancestrales.


— ¡Oye tú!

Una masa peluda amarronada se detiene en seco, sosteniendo con más firmeza el ratón que llevaba en su hocico.

— ¿Yo?

Nada le da tiempo a reaccionar. Realmente no estaba preparado para que nadie lo encontrase. Cuando, lentamente, voltea, una gata grisácea colapsa contra un lado del macho, provocando que el aire contenido en sus pulmones se le fuese completamente. Por igual, el pequeño mamífero que había atrapado se le escapa de las fauces, cayendo como él al suelo. Una pata le sostiene por el cuello, impidiéndole recuperar el aliento.

— ¿Qué haces tan lejos de tu apestoso territorio, aliento de pescado? ¿Acaso el Clan del Río está tan desesperado que debe viajar hasta aquí? Cagarrutas de rata, todos ustedes...Yo me encargaré de tí ahora mismo, así recordarás no volver a hacer lo que-

Es como si de repente la gata perdiese también el oxígeno, pues deja de hablar solo por un momento, asombro reflejado en todo su rostro.

— ¿S-salto de Nutria...? — su cuerpo, su semblante, todo se relaja para dar paso a vergüenza y pizca de alegría en unos temblorosos bigotes.

— Por supuesto que soy yo, cerebro de pez...Y eso que vine aquí, tardando lunas en el camino intentando conseguir algo que te gustara, no es mi fuerte cazar en tierra, sabes...Velo ahora —señala con su cola a la inerte creatura que yacía en el suelo a un par de conejos de distancia— se ha llenado de tierra. Ahora...podrías...sacarme tu pata, ¿por favor?

— Tú siempre tan exagerado...Aún puedo comerlo. —contesta la gata, chocando la cabeza contra la del contrario, aflojando el agarre, riendo por lo bajo.

Sin más, voltea y trotando se coloca a un lado del arrollado presente, propinándole un mordisco un tanto voraz, saboreándolo. Por mientras, el macho amarronado se afelpa y sacude el pelaje, lavándoselo para quitar todo rastro de polvo en él. Al finalizar, se recuesta a un lado de su compañera, observándola ruiseñor cada movimiento de sus músculos.

— ¡Hmm...! ¡Hace tiempo que no probaba un ratón tan delicioso!

— Por supuesto, es para tí de mi parte...Tiene el sabor de mi amor en él.

— ¡Por el Clan Estelar, Salto de Nutria! —rie a carcajadas la hembra— No empieces con esas cosas...Pero —apura a decir cuando el herido joven comienza a bajar las orejas, lamiéndole el puente del hocico delicadamente— no quiere decir no lo agradezca.

— Gracias...Pero creo que deberías dejar un poco el alimento, mi adorada Garra Azulada. —bromea el amarronado, colocando una pata sobre el estómago que sobresalía de ella.

Inmediatamente, el ambiente se carga de una tensión. Ella deja el obsequio y da unos cuantos pasos hacia atrás. Nutria inclina la cabeza, sin realmente entender lo que ocurría.

— ¿Acaso he dicho algo malo? ¿Te he ofendido? Lo siento...no es eso lo que...

— No...no es eso...—suspira, y cierra los ojos un momento. Cuando finalmente los abre, en ellos se lee algo que alarmó al guerrero del Clan del Río.

Por supuesto. Era obvio. Pero por la emoción no lo había detectado con anterioridad. Tragando saliva, Salto de Nutria se prepara para que le digan lo que ya sabía, observándola fijamente a los ojos, aquellos orbes causantes en parte de que estuviese en ese momento tan enamorado de la hembra y así, ambos quebrando el Código Guerrero.

“Estoy esperando cachorros....Y son tuyos.”


[…]



— ¡Déjame ya, Pequeña Pluma! ¿No ves que estoy intentando dormir?

— ¡Vaaaaamos, te la pasas durmiendo Pequeño Halcón!

— ¡Y tú te la pasas moviendo tu tonto trasero! Cálmate un poco...Mira. Mañana prometo que serás la líder esta vez, pero sólo si ahora me dejas descansar.

Antes de que pudiese replicar, una gata negra y melada manchada aparece desde la entrada  ahuecada del árbol, trayendo consigo el dulce aroma a leche, junto a algo más que ninguno pudo identificar. El sueño y la emoción de ambos gatitos son aplacados al verla, yendo a recibirla alegremente, preguntándole cosas tales como 'dónde has estado', 'por qué tardaste tanto' y la más importante '¿Podemos comer ya?'. Sofocada, la gata se limita a correr a sus niños, soltando la presa que llevaba en el hocico. Al olisquearlo, ambos la miran con curiosidad.

— Es hora de que prueben lo mismo que los adultos, mis niños.  

— ¡¿Eso significa que iremos pronto al Clan?!— Una tercer cabeza se asoma por detrás del macho en el joven trío. Los razgos de aquella se veían...diferentes, para los que tienen un ojo observador, pero la edad y tonalidades similares con el resto impedía que se diferenciara completamente.— ¡Eso es salmón! —maúlla, soltando un chillido alegre y corriendo a pararse prácticamente sobre la presa, apoyando diminutas patas en ella. Cuando sus hermanos la ven como si tuviese abejas en su cerebro, mueve los bigotes divertida y hace un ademán con la cabeza cual si fuese obvio.— ¿No han prestado atención ustedes dos? ¡Mamá siempre cuenta cómo los gatos de nuestro Clan van a los ríos y sacan los peces con una velocidad impresionante! Además, prometió que cuando tuvieramos suficiente edad como para comer esta carne, podríamos unirnos a los nuestros.

La gata en cuestión sonrie al mismo tiempo que, con una afilada garra, les facilita el acceso a la carne.

— Pequeña Paloma tiene razón. Es más, cuando terminen de recuperar fuerzas con ésta comida —hace una pausa un tanto dramática— iremos.

Por supuesto que los tres pares de ojos se iluminan, y momentáneamente, el interior del tronco se ve envuelto en un caos de radiante felicidad. La que se propone arruinar el momento, es la melada Pequeña Pluma.

— Madre...¿Por qué hemos estado tan lejos en primer lugar?

La interlocutora se estremece. Había estado intentando evitar responder esa pregunta por la totalidad de esa luna. Al menos se tomó el tiempo de inventar una explicación convincente para aquellas mentes tan inocentes, que no tenían nada que ver en el lío de los adultos. Le dolía mentir de esa manera, pero todo era por el bien de ellos, excluyendo a su propia sangre, ¿cierto?

— Verás, mi niña...—musita, propinándole un dulce lametón entre las orejas.

“Yo...Ustedes han venido al mundo con anticipación. Me sentía demasiado encerrada en la Maternidad, por lo que decidí dar un paseo, en el momento equivocado claramente. Y para agregar al asunto, un zorro se encargó de alejarme aún más del territorio. Estaba asustada, no sabía dónde me encontraba realmente, y además el dolor que sentía me impedía hacer nada más.
Me arrastré hasta aquí y con lo último de mis fuerzas, llegaron al mundo.

Jamás hubiesen sobrevivido el regreso a casa siendo tan pequeños, por lo que me prometí cuidarlos por mi cuenta hasta que los cuatro fuesemos lo suficientemente fuertes para la travesía”

<< Clan Estelar...Realmente amaba a Salto de Nutria como para pasar tantas penurias por un viejo error en el pasado del macho que ahora era su pareja. >>

Los ronroneos de los tres espectadores y la manera en que se acurrucaron entre sus patas generaron se sintiera peor.

— ¡Eres increíble!

— ¡Sí! Me alegra que seas nuestra madre, Corazón de Petirrojo.

— Ya verás, nos convertiremos en los mejores guerreros del Clan, y entonces ¡será nuestro turno de cuidarte como te lo mereces!

Evitando gritar en agonía, tiembla y se acurruca a un costado, dándoles espacio para que disfruten de su comida.

— Muchas gracias, mis dulces y adorados hijos...Pero basta de historias jovencitos. ¿O acaso quieren perder más tiempo?


Mientras los críos se encargan de reducir el salmón a solo espinas y escamas dispersas, la gata negruzca voltea a la entrada, observando suplicante al Manto Plateado.



“Por favor cuídalos, Clan Estelar. Ellos merecen todo lo bueno que nosotros jamás tendremos. No dejes que sufran más de lo que necesitan. Se los imploro...”


[…]



El recibimiento fue como realmente había deseado con todo su corazón. Alegría rebosante, un festín auspiciado por el líder del Clan del Río, dándoles cómo única tarea a guerreros y aprendices de renovar las marcas en los bordes del territorio.

Pero aún estaba el pendiente...

Aquella noche, Corazón de Petirrojo y Salto de Nutria se reunieron a las afueras del campamento, luego que los tres revoltosos se desmayaran tras semejante aventura. El joven macho no dejaba de mirar a su compañera.

— Muchas gracias...De verdad, Corazón de Petirrojo. No me merezco a alguien como tú...

La acidez en los ojos de la femme delataban que ella no se encontraba tan contenta.

— No creas que te perdonaré con tanta facilidad, Salto de Nutria. Estos cachorros tienen la misma edad que Pequeña Paloma. Los amaré tanto como a NUESTRA hija, porque se lo merecen, a pesar que han delatado actitudes propias del Clan de su verdadera madre, en especial Pequeña Pluma cuando se enfada. Aún así, son excelentes gatitos...Pero de alguna manera, tú tendrás que compensar el engaño. Has perdido mi confianza. Gánatela. Será la última y única oportunidad que te daré. Estás advertido.

Sin realmente esperar por una respuesta, la negruzca vuelve tras sus pasos, reuniéndose con los jóvenes en la Maternidad, dejando a un preocupado, y secretamente aliviado, macho amarronado en soledad. Apretando los dientes hasta el punto de sentir que estaban a punto de quebrarse, murmura.

“Mi amada Corazón de Petirrojo. Te prometo que jamás volveré a hacer nada para lastimarte...Y cuidaré a todos incluso si se me va la vida en ello”




[…]




Realmente, no hay mucho que contar del aprendizaje de los pequeños. Todos fueron criados como leales gatos del Clan del Río a pesar que, como remarcó en su momento la gata moteada, solían tener arrebatos de orgullo y además, muy contados de agresión, en especial tratándose de Zarpa Plumosa, quien era incitada por ser elegida para entrenar bajo la tutela del viejo líder.
Pero aún así ella, Zarpa de Halcón y Zarpa de Paloma eran sumamente unidos y se cuidaban entre ellos.

Recibieron sus nombres de guerreros al igual que ocurrió con el de aprendices, los tres al mismo tiempo. Llenos de sí mismos, cumplieron la vigilia en silencio, hablando solo con las miradas, sonrisas y movimientos de bigotes.

Pero así como recibieron su nuevo título, la vida les dió una sorpresa desagradable e inesperada al siguiente amenecer.

Para celebrar, los cinco gatos que comprendía la familia salieron de patrulla. Caminaron, sin realmente fijarse por dónde iban...hasta que dieron con una estructura particular que se imponía por delante. Alta como un árbol, de pálidos y amarronados colores, un nido de Dos Patas  se alzaba en la distancia. Los tres jóvenes hermanos deciden que es buena idea acercarse a investigar, a pesar de las advertencias de sus atemorizados padres.

— ¡Bah! No hay señales de un perro, y las mascotas que se consideran gatos seguramente son más fáciles de vencer que un ratón —se pavonea la ahora Niebla Plumosa, trotando con la cola en alto sin tomar ningún tipo de precaución.

— ¡Mi niña, por favor escucha a tu madre! ¡Vuelvan aquí y aléjense de ese lugar! —maúlla desesperado Salto de Nutria, quien se encontraba a la distancia. Ninguno en la pareja quería interrumpir, pero una nube negra parecía rondar aquél nido...

— C-creo que sería buena idea hacerles caso...¿No? —susurra Paloma Moteada, girando la cabeza en todas direcciones. Claramente estaba allí, como todas las veces que se metía en problemas, por seguir a los otros dos cerebros de rana.

— Pfft. Te preocupas demasiado hermanita. —responde Halcón Gélido, fijando su celestial mirada en la gata carey— Solo entraremos a observar. Y ¿acaso no hueles eso? Está lleno de ratones. ¡Podríamos llevar un montón de presas al Clan!

Una voz profunda, masculina y un tanto aterradora interrumpe la conversación, seguidas de más tras ella.

— ¿Perdieron algo, gatitos?

— Mitch, parece que los gatos salvajes no aprenden aún que no deben acercarse a nuestra granja.

— Bah. Uno pensaría que deberían tener suficientes problemas en ese estúpido y mugroso bosque para mantenerlos alejados.

Bastó un único segundo para que tres gatos salieran de entre las sombras. Machos todos, con una hembra apareciendo a lo último. Pelajes blanquinegro, cálico, anaranjado atigrado y marrón sólido se pararon uno al lado del otro en la entrada de la estructura, bloqueando casi por completo el paso. Como siempre, la impulsiva aunque alegre Niebla Plumosa es la primera en hablar.

— Al menos nosotros tenemos vida y libertad. —puntualiza, señalando los collares que todos los gatos contrarios llevaban— Ustedes están ligados a un par de gigantes que no sabrían ni atrapar un ratón aunque pasara delante de sus narices.

— Mírenla —salta la única hembra del grupo, desenvainando un par de garras para señalar que estaba dispuesta a lo que fuera, si así lo pedía.— Una boca enorme para una gatita recién salida del vientre de su madre. ¿Acaso te has perdido chiquita?

— Déjala Neera. Ahí vienen papá y mamá a recoger sus cachorros perdidos. —continúa el atigrado, señalando detrás del trío. En un latido, Salto de Nutria y Corazón de Petirrojo ya estaban parados  delante de los revoltosos guerreros.

— Buenas tardes a todos...No pretendemos buscar problemas —musita la gata negruzca manchada, fulminando con la mirada cuando sus tres hijos abrieron la boca para protestar— Sólo estamos de paso. Nos iremos de regreso en este preciso momento. Vámonos. —el tono utilizado no daba lugar a reproches.

Cuando, gruñidos de por medio, los félidos de Clan se encontraban a poco más de darse la vuelta, el gato más imponente de los caseros, el blanquinegro respondiendo al nombre de Mitch, aterriza sobre una asombrada Niebla Plumosa, siendo ésta la que iba a la vanguardia del grupo. Portaba una sonrisa no característica de los cuentos recitados por las reinas respecto a las mascotas de los Dos Patas, gatos holgazanes, perezosos...Estos no tenían ni una pizca de mimados.

Sólo eso se necesitó para encender la hoguera.

— ¡Deja en paz a mi hermana, cagarruta de rana! —vocifera el grisáceo Halcón Gélido, lanzándose contra el agresor.

— ¡Vamos, demuestrennos lo debiluchos que son! — responde el contrario. Ahora dirigiéndose a los suyos — ¡Destruyan a estas escorias!


La batalla se alarga por más tiempo del necesario. Bufidos, gruñidos, siseos por doquier. Los gatos caseros, a pesar de sólo ser cuatro y faltarles cierta obvia habilidad, peleaban como verdaderos guerreros. Niebla Plumosa, muy en el interior, había comenzado a sentir respeto por aquellos extraños. Pero aún así, les estaban enseñando que no solo maullaban...

Hasta que ocurrió.

Un ensordecedor sonido. Un alarido cargado de puro dolor. Seguido por el silencio. Los caseros detuvieron todo movimiento en seco. Mitch suelta una carcajada.

— Eso les enseñará a no meterse con nosotros. A ver cómo sobrevives. Vámonos. — Y sin más, los cuatro gatos, a pesar de estar suamamente lastimados, trotan victoriosos hasta sentarse al lado de su Dos Patas. ¿¡De dónde demonios había salido?! Portaba un objeto brilloso alargado entre sus patas superiores, humeante en su extremo, el cual apuntaba directamente a los gatos del Clan del Río.

Les llevó un tiempo reaccionar. Cuando los ojos de Niebla Plumosa se posan en su madre, un grito sordo queda atrapado en su garganta. Allí estaba, tendida en el suelo inmóvil, una de sus patas traseras destrozada, un charco escarlata formándose a su alrededor. Salto de Nutria desesperadamente lamía su frente y empujándola con delicadeza, buscando señales de vida en ella. Halcón Gélido gruñía. Se paró a un lado de Paloma Moteada, quien sollozaba desconsolada.

— Pagarán por lo que han hecho...— susurra por lo bajo el macho, intentando hacer entrar en razón a la gata carey. Reacciona tras las palabras, pero nadie se esperaba de su reacción, pues siempre había sido la más tranquila del trío.

— Madre...¡Es todo tu culpa, Niebla Plumosa! ¡Nuestra madre está por morir, todo porque nos has traído hasta aquí por un simple capricho!

— ¡Esto no es mi culpa! ¿¡Acaso tienes el corazón de una serpiente para acusarme de tal atrocidad?! ¡Jamás quise que esto pasara! —responde la aludida, sintiendo más adolorido su interior que el arañado exterior— ¡Bien que podrías haberte detenido, pero tú también has participado, estúpida!

— ¡Ya, cállense las dos!

La voz entrecortada pero firme de Salto de Nutria interrumpe la pelea antes de que empiece.

— Ahora lo más importante es llevar rápidamente a su madre de regreso al Clan y directo a la guarida del Curandero. El Clan Estelar vele por ella. Gritando no la salvarán. Ayudenme...


No necesita decir más. Pero por supuesto que la pelea queda en pendiente...

Los siguientes amaneceres fueron un calvario. Peleando contra la infección generada y por su vida, Corazón de Petirrojo luchó como una verdadera guerrera. Salto de Nutria ignoraba sus deberes para pasar a su lado, velando por su bienestar. Lo tuvieron que echar varias veces de la guarida, hasta que el líder mismo indicó que lo dejaran en paz. Los tres hermanos apuraban a cumplir con las tareas para acompañarlos cada momento que pudiesen. Mas desde entonces...ninguna de las hermanas volvió a hablarse, a pesar de que Halcón Gélido intentase ser la voz de la razón en el conflicto.


Afortunadamente, y gracias al Clan Estelar. Los cuidados intensivos rindieron frutos, pero con una catastrófica conclusión: lo que sea que aquel Dos Patas hubiese hecho, provocó la pérdida de una extremidad en la moteada guerrera, y uno de las heridas recibidas por sobre su ojo derecho dañó la retina al punto de dejarla inutilizable.

A pesar que Corazón de Petirrojo intentó regresar a su rutina, ayudada y acompañada siempre por todos los gatos del Clan, en especial por su familia; pero le fue inútil. Cazar sin una pata sería posible, si no fuese porque también le fallaba la vista de un lado. Muy a su pesar y al de su pareja, decidió que lo mejor sería, finalmente, unirse a los Veteranos y ayudar en el interior del Clan.  Aún así, jamás perdió su sonrisa. Jamás perdió su calidez. No culpó nunca a nadie sobre su desgracia.

Pero Paloma Moteada sí. Todos los  días desde entonces. Su odio aumentó el día que el Lugarteniente dejó su cargo por avanzada edad, siendo relevado por Niebla Plumosa.

— Y así algún día pretendes liderarnos...nos llevarás a la desgracia. — maulló tras finalizar la ceremonia.

— Te equivocas. Me encargaré de cuidar a cada gato del Clan con cada fibra de mi ser. Daría mi vida por todos y cada uno de ustedes...Sí, incluso por tu patética vida. Estás ciega, hermana. La que terminará en desgracia...eres tú. — la melada infla su frondoso pelaje, juntando su hocico con la gata que alguna vez había sido su gran compañera de aventuras — Y para que no digas que no te lo advertí: Si tan solo intentas hacer algo para dañarnos, responderás ante mí.


[...]

“Las cosas desde entonces no han mejorado. Varios de los gatos, contagiándose de las malas vibras de la cagarruta de rana de Paloma Moteada, siguieron sus ideales por un tiempo. Tuve que aprender a imponerme ante ellos, demostrándoles que bajo mi cuidado no tendrían de qué preocuparse. Pero para lograrlo, tuve que cerrar aquello que tanto me importaba: mi calidez y mi corazón. Debo aguantar todos los días ver la desesperación en los ojos de mi padre y madre, el rechazo en los de mi hermana y la expectativa en cada gato del Clan. El único que aún me acobija, es Halcón Gélido...De tan meloso que se pone para ver siquiera una sonrisa en mi rostro, siento que en cualquier momento lo deberé renombrar como Halcón Derretido. Pero se lo agradezco...Todos los días.

El peso solía considerarlo una carga, especialmente cuando asumí al mando después de la muerte de nuestro amado líder. ¿Pero saben qué? Ahora ya no me interesa lo que piensen. Solía ir temblorosa con cada paso que daba, pero no más. Haré lo que mejor considere, y nada ni nadie me detendrá. El Clan del Río dejará de ser el hazmerreír de todos. Sé que nos acusan de vagos y...—gruñe— hasta nos comparan con ESOS. Con los mininos caseros. Pero no tienen idea de lo que podemos hacer.




Lamentarán el día, como Paloma Moteada, en el que nos miraron con el rabillo del ojo de mala manera. Les daré razones para prestarnos atención. Les doy mi palabra”
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Re: | ID | Featherstar |

Mensaje por Ferretheart el Sáb Mayo 21, 2016 3:52 pm



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