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Tempestad entre el Poder (Priv. Estrella Torcida y Brizna del Amanecer)

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Tempestad entre el Poder (Priv. Estrella Torcida y Brizna del Amanecer)

Mensaje por Brizna del Amanecer el Vie Ago 26, 2016 9:31 pm

Por qué debe de ser tan terco, solo le pido una semana en que no se meta en problemas ¡Una Semana!, ya se las verá con migo Estrella Torcida” Pensó iracunda la Curandera del Clan del Viento.

El “Honorable Líder” había dejado que sus Guerreros más fuertes cazaran en el territorio de los Dos Patas (lo cual no tenía nada de malo teniendo la ayuda de Afríca y el apoyo de los otros Curanderos si la situación se ponía demasiado complicada). El problema era que ÉL había decidido ir también, y que llevaba cuatro días cazando sobre terrenos duros como ese tal “Cemento” y pozas de hielo. Si no fuera porque uno de los Aprendices lo delató diciendo que había un rastro de sangre en la entrada del acampamento y ella no hubiera sido capaz de recoser el olor de su Líder en ella, probablemente las cosas se hubieran puesto mucho peor con el tiempo.

Detestable gato Infernal (como dice Afríca), ya te las verás

- Brizna del Amanecer, parece que uno de mis Cachorros cojea de una pata. –le dijo Corazonada, una de las Reinas del Clan.
Brizna del Amanecer le lanzó una mirada a la atigrada azulada que no dejó espacio a la conversación.


Brizna del Amanecer entró a la guarida de Estrella Torcida con una bola de Telarañas en la boca con Hojas de Ortiga (para desinfectar y curar la hinchazón), Caléndula (para parar el sangrado), Ageratina (por si tenía una herida infectada), Semillas de Amapola (para engañar al dolor un tiempo) y Semillas de Adormidera (para que tuviera una buena noche de sueño); además de otras hojas e “Insumos Médicos” que le había dado Afríca por si se encontraba con algo que no conociera.
Entró en la Guarida del Líder…
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Re: Tempestad entre el Poder (Priv. Estrella Torcida y Brizna del Amanecer)

Mensaje por Estrella Torcida el Mar Ago 30, 2016 8:07 pm

El viento azotaba su pelaje, revolviéndole todos y cada uno de sus pelos. Removió su cabeza un poco hacia un lado, ya que el viento incidía directamente sobre sus ojos, impidiéndole poder ver más allá de un par de colas de distancia delante de él. Cojeaba levemente de su pata trasera, la cual estaba comenzando a obligarlo a recorrer el camino de vuelta a casa con un paso mediocre y vacilante. ¿Por qué había tenido que nacer con aquella deformidad? La verdad es que su pata era un gran impedimento para poder continuar con su camino, pero ahora le costaba mucho más continuar caminando debido al hambre que comenzaba a atenazarle el estómago. La escasez era bien palpable en el bosque y se estaba haciendo notar en las energías de los gatos. ¿Por qué habría una escasez como aquella en el bosque? ¿Quién habría mandando aquella escasez? No podía ser el Clan Estelar, porque algo dentro de él le decía que el Clan Estelar no tenía nada que ver con lo que estaba pasando ahora en el bosque. Entonces, ¿quién mandó la estúpida escasez de alimento? ¿Es que quería ver a los clanes destruidos y sin vida?

Notó como el dolor en su pata doblada aumentaba y se vio obligado a parar para tomar aire. Respiraba entrecortadamente mientras depositaba el pequeño tordo que había conseguido cazar en los terrenos de los Dos Patas. No le gustaba la idea de tener que ir a cazar allí, menos si debía de mandar a sus guerreros; pero no podían hacer otra cosa. El alimento más disponible que se encontraba en el páramo del Clan del Viento, estaba en las granjas de los Dos Patas del extremo más alejado de su territorio. No quería poner en peligro a sus compañeros de clan, pero la única manera de traer alimento extra al clan era de aquella manera. Si por él fuera, rectificaría su orden de cazar en los territorios de los Dos Patas, pero el alimento que encontraban en su páramo era insuficiente como para que un guerrero pudiera quedarse satisfecho. Hundió su cabeza sobre sus patas delanteras, anteponiendo su respiración poco a poco, respirando pausada y calmadamente. El camino de regreso, sumado con la ardua tarea de encontrar y atrapar a las presas, había acabado por debilitarlo mucho y ahora comenzaba a notar sus energía muy bajas.

Alzó su mirada hacia el frente, intentando discernir cuánto le quedaría para encontrar el campamento del clan. Parecía no estar demasiado lejos. La formación rocosa de gigantescas piedras, las cuales protegían a los gatos de su interior; se encontraba a poco más de treinta colas de zorro de distancia. El único impedimento que podía encontrarse ahora mismo, era el intenso dolor que se le había formado en la pata trasera. Estiró su cuello hasta la misma y comenzó a darle pequeños lametazos, intentando darse un masaje para relajar los músculos de dicha zona de su cuerpo y, así, poder continuar con su trayecto de vuelta al campamento. Volvió a hacer su cabeza blanquecina y recogió al tordo que yacía entre sus patas delanteras, notando el dolor de su pata menos intenso que antes. Volvió a retomar su camino de retorno al campamento, notándose más aliviado al haber parado un poco para reposar. El trayecto de vuelta no le tomó mucho tiempo, puesto que se había apresurado a llegar de una buena vez al campamento. Tenía ganas de meterse ya en su guarida y echarse a dormir durante una luna entera.

Corrió como pudo hasta donde se encontraba la pila de carne fresca, depositando al tordo que había atrapado en ella. Sólo había conseguido atrapar a aquel animalillo, pero al menos sería suficiente como para que un guerrero pudiera sentirse ``satisfecho´´ por la presa. Al menos tiene carne suficiente como para alimentar a un gato, piensa el líder mientras se da la vuelta y se dirige hacia su guarida, en medio del campamento del Clan del Viento. Un potente calambre atenazó a su pata herida, obligando al líder a pararse en mitad de su travesía y a contener una mueca de dolor. Ya estaba comenzando a darle la lata de nuevo. ¿No podía haberse esperado hasta que estuviera dentro de mi guarida, resguardado de las furtivas miradas que ahora se están posando sobre mí?Se dijo internamente, percatándose de la mirada inquisitiva que un par de aprendices le estaban dirigiendo desde la entrada de su guarida. Sonrió amigablemente a ambos aprendices antes de ponerse otra vez en marcha, saltando sobre tres patas mientras se acercaba con rapidez a la seguridad de su guarida.

Se abrió paso a través de las frías aulagas que crecían en la entrada de su guarida, y entró con rapidez. Se acercó a donde estaba su lecho y dio un par de vueltas antes de echarse en él. Un suspiro escapó de entre sus fauces, sintiéndose aliviado al saber que allí nadie podría mirarlo sin percatarse del dolor que estaba sintiendo en su pata torcida. Su mirada se desvió hacia la misma, abriéndose con perplejidad ante lo que captaban. Estaba sangrando de la pata herida. Alzó ésta mientras comprobaba de donde provenía aquella sangre. Una herida en su almohadilla sangraba con abundancia. Mirando la herida, Estrella Torcida desvió su mirada hacia la entrada del campamento y vio como había dejado un pequeño camino de sangre en su trayecto de vuelta a su guarida. Creo que me he esforzado demasiado, pero debo hacerlo por el bien del clan, se dice mentalmente el blanquecino mientras comienza a lamer la herida de su esponjada almohadilla. Notó el sabor de su propia sangre en el paladar, entremezclada con el sabor a polvo y escarcha.

Notó algo de movimiento en el exterior de su guarida. Posó su celeste mirada en la entrada, notando como algo se removía fuera. Podía discernir la sombra del visitante colándose por entre los espacios de las aulagas. Olfateó profundamente el aire del lugar, entreabriendo su boca para poder captar mejor de quién se trataba. El bello de su cuello se erizó levemente al comprender de quién se trataba. Brizna del Amanecer, la curandera. ¿Aquellos aprendices se habrían dado cuenta del reguero de sangre que dejaba tras de sí y habrían alertado a la curandera para que fuera a verlo? Debería de haber sido más cuidadoso en donde ponía las zarpas. Podía ser peligroso que el clan comenzara a preocuparse por él. Aún conservaba unas cuantas vidas más a su disposición. Un largo regreso a casa no acabaría con sus fuerzas, de eso estaba seguro. Pondría a disposición todas y cada una de sus vidas por los gatos que se encontraban en aquel campamento. Por algo era el líder y debía de dar cuenta de ello. Notó como la curandera se abría paso hasta el interior de la guarida.

-Muy buenas, Brizna del Amanecer. ¿Qué es lo que puedo hacer por ti? -Le pregunta el líder blanquecino, escondiendo su pata doblada debajo de su cuerpo, intentando hacer que la curandera no se percatara de la sangre que emanaba de la misma. -¿Para qué son las hierbas? ¿Es que me ha pasado algo malo? No hay por qué preocuparse, Brizna del Amanecer. ¡Me siento estupendamente! -Ronronea el blanquecino mientras sus bigotes se mecen de arriba abajo, impregnados por la risa que le provocaba aquella situación: Él escondiendo una pata herida de la curandera del Clan del Viento, la gata que se ocupaba de las heridas de los gatos. Vaya ironía que tiene ésta situación, se maúlla a sí mismo el líder mientras observa los ojos de la gata grisácea. -En serio, Brizna del Amanecer, me siento muy bien. No tienes por qué preocuparte por nada. -Vuelve a repetir el gato, intentando sonar seguro de sí mismo. Más en su interior comenzaba a dudar de que pudiera volver al terreno de los Dos Patas teniendo una pata en semejante estado. No, yo soy el líder del Clan del Viento. Nada me parará en mi ahínco por alimentar a mis compañeros de clan, se dice determinadamente el felino.


Datos:
Nombre. Estrella Torcida // Crookedstar.
Lunas. 40 lunas.
Género. Masculino.
Breve Psicología. Gata pacífico que odia pelear. Prefiere entablar conversación para ganar batallas. Generoso, educado y estricto en su trabajo de líder. No soporta que los demás clanes consideren al Clan del Viento débil, por lo que trabaja incansablemente para que esto no suceda.
Breve Físico. Gato blanco, con las puntas de las orejas, zarpas y la cola por entero marrones. Su hocico es negro azabache y tiene los ojos celestes claros.
Pareja. Sin pareja actualmente (posiblemente sea NPC).


Hablo #33cccc
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Re: Tempestad entre el Poder (Priv. Estrella Torcida y Brizna del Amanecer)

Mensaje por Brizna del Amanecer el Mar Ago 30, 2016 8:56 pm

Brizna del Amanecer se hizo paso entre las aulagas que custodiaban la entrada de la Guarida del Líder del Clan del Viento.

- Muy buenas, Brizna del Amanecer. ¿Qué es lo que puedo hacer por ti? –dijo tratando de sonar natural, no le funcionó.

Brizna del Amanecer dejó en el suelo terroso las hierbas que llevaba consigo y las empezó a separar unas de otras.

“Se me había olvidado traer un poco de musgo con agua –se dijo mentalmente-, tal vez pueda sacar un poco de nieve de entre las ramas de Aulaga.”

- ¿Para qué son las hierbas? ¿Es que me ha pasado algo malo? –cada vez caía más hondo- No hay por qué preocuparse, Brizna del Amanecer. ¡Me siento estupendamente!

Si no fuera porque estaba tan concentrada ordenando sus hierbas se habría puesto a reír por el tono de escusa que estaba ocupando su líder.

- En serio, Brizna del Amanecer, me siento muy bien. No tienes por qué preocuparte por nada. –esta vez sonó mucho más convencido y autoritario, pero ya era demasiado tarde.

Brizna del Amanecer levantó la vista para ver directamente al rostro amarronado del Líder.

- Vamos Estrella Torcida, suenas peor que un cachorro que no quiere tomar su medicina.
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Re: Tempestad entre el Poder (Priv. Estrella Torcida y Brizna del Amanecer)

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